13 de Setiembre del 2006 - 12:16 P.M.

Un falso demócrata: Salvador Allende

En la bitácora de Ocram discutíamos sobre el otro 11 de Setiembre supuestamente más cercano a nosotros (en cuanto a geografía y cercanía social politica, supongo). Como era de esperarse se trataba de otro homenaje para Salvador Allende -mártir por su propia mano (se suicidó, en todos los sentidos)- quien condujo a su país a la peor crisis de su historia por llevar a cabo su proyecto político marxista-leninista usando la democracia como trampolín y discurso, vulnerándola en la práctica.

Lo que conocemos de esa historia es sólo la parte que le conviene a los apologistas de las revoluciones y del terrorismo. Poco se conoce fuera de Chile sobre el hostigamiento constante que ejercieron las agrupaciones socialistas contra el estado chileno desde hacía 10 años antes del gobierno de Allende, y que incluyeron crímenes y atentados terroristas llevados a cabos por los revolucioanrios MIR y otros movimientos nacionales (y extranjeros) que en esos años empezaban a gestarse y que en Perú tuvieron al MRTA y Sendero Luminoso como coleguitas. El gobierno de Allende lejos de buscar caminos para la convivencia y reconciliación indultó a la cúpula del MIR a la cual pertenecía su sobrino Andrés Pascal Allende, preparando el camino para la guerra civil, tal como le recomendaba su compadre Fidel Castro.

La crisis política y económica en Chile producto de los nacionalizaciones y el colapso del aparato productivo, junto con la polarización de la sociedad propiciada por Allende y sus compañeros de viaje (el frente socialista Union Popular y radicales como el MIR), condujeron a sus fuerzas armadas a la determinación de acabar con la amenaza de guerra civil. Contra la creencia común, el pueblo chileno agobiado por el caos y la crisis prácticamente había abandonado a Allende.

Lo que se vino después es la parte de la historia algo conocida. Y digo "algo" porque tampoco se conocen detalles como la continuación de las actividades subversivas del MIR y otros grupos clandestinos (con apoyo extranjero), y que mantuvieron un estado de guerra con el estado chileno. Pero por presión de la sociedad civil chilena (en especial de la Iglesia Católica) el gobierno militar pinochetista tuvo que promulgar en Abril de 1978 la Ley de Amnistia que benefició a cientos de estos elementos. De hecho las reclamaciones actuales de las agrupaciones de DD.HH. se concentran únicamente en evitar que se beneficien con esta ley los miembros de las FF.AA. chilena responsables o sospechosos de actos criminales. Respecto a los terroristas del MIR no se les menciona más que como víctimas.

El actual proceso de paz y reconciliación chileno se ha visto ensombrecido por la total ignoracia y desatención que reciben los deudos y las víctimas del terrorismo del MIR y otros grupos. Los ultimos gobiernos de la llamada Concertación no han hecho más que revivir viejas disputas y tolerar las manifestaciones violentas de los Allendistas como una forma de reivindicación.

El 11 de Setiembre, tanto para los Estados Unidos como para Chile, se ha convertido en una fiesta de odio. En el -triste- caso chileno se trata de un odio oficializado por un gobierno que usó la democracia como máscara para sus verdaderos propósitos:

"La violencia revolucionaria es inevitable y legítima. Resulta necesariamente del carácter represivo y armado del estado de clase. Constituye la única vía que conduce a la toma del poder político y económico, y a su ulterior defensa y fortalecimiento. Sólo destruyendo el aparato burocrático y militar del estado burgués, puede consolidarse la revolución socialista"

XXII Congreso del Partido Socialista chileno, Chillán 1967

Guille, da maus


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